Cuando se dice que una persona tiene alergia a los gatos, en realidad lo que se expresa es que es alérgica a la proteína FelD1, presente en la saliva, orina, heces, y grasa de la piel del gato; también en las vísceras del animal, pero eso nos incumbe menos. La presencia de esa proteína es mayor en los machos y se reduce notablemente si tanto estos como las hembras son esterilizados, puesto que la secreción de la proteína tiene mucho que ver con las hormonas y la misma está muy presente en la sustancia que ellos y ellas utilizan para “marcar”. En ningún caso desaparece. La proteína, pues, estará presente en el pelo del gato de dos maneras: a través de la grasa que segrega la piel y, sobre todo, a través de la saliva del animal, que es transferida al pelo en su aseo diario.

 

Si no eres asmático/a, controlar la alergia no es difícil con esta serie de sencillas medidas:

El sudor de la patita de Meg puede producir alergia

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a) Es ALTAMENTE RECOMENDABLE que las personas alérgicas, si están decididas a convivir con un gato, adopten a uno de PELO CORTO, porque de esa manera garantizarán una menor presencia de la proteína en el ambiente. Cuando el pelo vuela por la habitación, también lo hace la proteína, que al secarse pulula libremente como el polvo, los ácaros y demás. Si el pelo es largo, habrá más partículas alergénicas en cada uno de ellos, lo que multiplica su presencia. Normalmente, los animales de pelo largo, suelen perder más pelo, porque se enreda más, se engancha, se cae… Y, sobre todo, requiere de un mayor mantenimiento. Un gato de pelo corto puede requerir, como mínimo, un cepillado semanal, mientras que un gato de pelo largo puede llegar a requerir un cepillado diario.

b) Cepillar al animal una vez por semana con un cepillo del estilo de Furminator, porque elimina el pelo más profundo, el que está en contacto directo con la grasa y con la proteína alergénica y, por tanto, este pelo no se va a quedar repartido por toda la casa. Puede ser recomendable el uso de mascarilla.

c) Tras el cepillado, es recomendable utilizar Vetriderm que, untado una vez por semana por todo su cuerpo, encapsula la proteína y evita que esta pulule libremente por el ambiente, reduciendo así notablemente los síntomas alérgicos.

c) Alimentación rica en Omega-3 y Omega-6 para el gato. Ayuda a que tenga el pelo hidratado y evita la dispersión del alérgeno a través de la caspa, reduciendo la alergia. Hay piensos específicos que son ricos en este tipo de oligoelementos, o se pueden utilizar complementos alimenticios para que no haya que cambiar el pienso habitual.

d) Antihistamínicos. Mucha gente se acostumbra al alérgeno concreto de su animal al cabo de uno o dos meses de convivencia y reduce drásticamente los síntomas de la alergia. Durante las primeras semanas de convivencia, que son las más duras, conviene ayudarse de antihistamínicos para que se haga mucho más llevadera la convivencia gatuna. Tras la primera época, se aconseja tenerlos a mano para cuando se produzcan picos, porque hay momentos del año en los que el gato produce más grasa, o que la alergia a la proteína se combina con otras alergias, como a los pólenes, y se agudizan los síntomas, pero suelen ser momentos puntuales.

Limpieza

a) Aspirar bien la casa una vez por semana. Todo ese pelo que el Furminator no se haya podido llevar va a empezar a hacer buenas migas con el suelo y el polvo de la casa. En este sentido, conviene evitar las alfombras y moquetas, porque son elementos que tienden a almacenar alérgenos, o limitarse a alfombras de bambú sin pelo, fácilmente aspirables. Hay aspiradoras especialmente diseñadas para limpiar el pelo de las mascotas, e incluso para filtrar los alérgenos, como las de Dyson, que facilitan la vida sobre todo en el caso de los asmáticos.

b) Procurar que el gato no entre en el dormitorio. Esta medida ayuda al alérgico a dormir mejor porque evita que se sufra rinitis alérgica durante la noche (que hace que cueste más respirar), lagrimeo y picor de ojos, etc. Además, se garantiza así tener un lugar de “respiro” en caso de ataque alérgico, donde poder refugiarse para recuperarse.

c) Utilizar Sanytol en la limpieza de la casa – sobre todo en los “accidentes” felinos – que contiene partículas que, como Vetriderm, encapsulan la proteína alergénica. No contiene lejía y es segura con animales y niños.

 

En el caso de ASMA ALÉRGICA

Nota: estos datos son ORIENTATIVOS E INFORMATIVOS. En el caso del asma alérgica se ha de acudir al médico y que sea él quien haga las pruebas y recete. Lo aquí expuesto se basa en una experiencia concreta y en ningún caso se pretende que se siga sin supervisión médica. Sólo se pretende dar un avance de lo que una persona con asma alérgica se puede encontrar al acudir a un médico por este motivo.

a) Se recomienda la visita al alergólogo para que ayude a la persona alérgica a tomar medidas. Lo habitual es que, al comentar que se es alérgico y asmático y se tiene gato, el médico diga automáticamente que la persona se ha de deshacer del gato. Por ello, es mejor no dar muchas explicaciones acerca de las circunstancias en las que se tiene el gato, no decir cosas como “soy alérgico y quiero tener un gato”, sino más bien “de repente tengo alergia a mi gato cuando nunca la he tenido” o “vivo con mi novio/a que tiene gato y soy alérgico”. DESHACERSE DEL GATO NO ES OPCIÓN, primero porque es un ser vivo que siente y quiere ser feliz, segundo porque gato y humano sufren en la separación y, sobre todo, porque se puede convivir con él, aunque en ocasiones sea un poco molesto: lo hemos comprobado en primera persona una alérgica y un asmático. No hay que ser alarmistas ni dejarse llevar por la información catastrofista, en muchas ocasiones mitificada, que nos da el médico. Otra opción es, si no estoy de acuerdo con las opciones que me da el alergólogo, recurrir a otro que considere como opción seguir conviviendo con el gato. Por suerte, cada vez más alergólogos comprenden que alergia y gatos sí es posible.

Lo primero que suele hacer el médico es realizar pruebas de alergia para saber el nivel de IGC. Una vez comprueba que hay reacción, puede que prescriba Symbicort. ¡OJO! Este medicamento se ha de tomar bajo estricta supervisión médica, y comprarlo con receta, porque cuesta alrededor de unos 70€ sin receta, con ella 10€. Contiene corticoides, por ello no es recomendable que lo tome cualquier persona sin hablar con su médico. Es un tratamiento, no una medida de rescate, esto es, que el médico lo prescribirá para tomar durante uno o dos meses, cada 12hs, no sólo cuando haya síntomas. La medida de rescate será, por ejemplo, Ventolín. Últimamente, el medicamento que están recomendando y está teniendo buen resultado es Singulair.

b) En el caso concreto de asma, se recomienda instalar un BUEN purificador de aire en casa. Los Airfree no son demasiado caros, no requieren de mantenimiento y pueden reducir los síntomas de asma, pero como contrapartida requieren funcionar de forma ininterrumpida en una misma estancia de máximo 22m durante unas 3-4 semanas hasta que se hace eficaz su efecto. Los IQAir, en cambio, son mucho más inmediatos pero cuestan unos 1.000 euros, y sus tres filtros requieren ser sustituidos periódicamente (cada dos-tres años), aunque su eficacia es indiscutible y, para casos graves, imprescindibles.

c) No consumir leche de origen animal. Esta leche contiene caseína, que contribuye en un gran porcentaje a las acumulaciones de mucosa que son causantes, entre otras, del asma. La eliminación de la leche de origen animal y su sustitución por leches vegetales como las de soja, avena, avellana, arroz, etc., reducen drásticamente los síntomas del asma alérgica.

 

OTRAS SOLUCIONES

(éstas han sido recomendadas por gente cercana a nosotros, probadas por ellos, pero no por nosotros):

a) Homeopatía: hay medicinas naturales que pueden sustituir los corticoides y los antihistamínicos. Es cuestión de consultar con un buen homeópata y que os guíe personalmente a la mejor solución.

b) Acupuntura: muchas personas han encontrado alivio sintomático notable en la acupuntura.

Sobre todo es importante ser paciente, porque el comienzo del periodo de convivencia es bastante duro, pero si se aguanta el primer tirón y el cuerpo se adapta al cambio, se verá que convivir con un gato es una experiencia preciosa y muy, muy feliz.

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